lunes, 10 de septiembre de 2012

Musa

"No puedo creer que exista un cuento de hadas,
donde se luche con mayor desesperación por una mujer
que como yo he luchado por tí,
desde el principio una y otra vez
y tal vez para siempre"


Son tus ojos mi condena y mi salvación,
cuando acaban con mi pena y mi ilusión.
Son dos negros espejos,
donde me veo borracho y desecho,
en tan solo un reflejo.
 
Por esa mirada yo mato o muero,
sin ella, soy un vivo, que vive muerto.
Si la pudiera describir en versos,
me saldrían los más bellos.
 
Pero te susurro al oído te quiero
y me miras con recelo
y te digo que te anhelo
y me dices que no siga con eso,
pero te deseo a tí y tus besos.
 
Tus labios ardientes como el fuego,
hacen ver al ciego,
curan al enfermo
y enloquecen a los cuerdos.
 
Tu sonrisa es como la luz del puerto
para un marinero,
ella me ilumina cuando en la carcel soy preso,
de mis pensamientos o mis deseos.

Ese olor que guardo dentro,
de otras noches y de otros tiempos,
acudo a él, como forma de recuerdo,
porque es fragancia bajada del cielo,
eres la única fé, que yo profeso.