jueves, 29 de noviembre de 2012

Fuego

De por vida,
sentado sobre tu sonrisa.

Saltando, sobre tu cuerpo,
recorriendo tus secretos.

Acariciando tu pelo,
en una noche fría de invierno.

Porque el tiempo es relativo,
y cuento los segundos contigo.

Este monstruo solitario,
junto a ti se vuelve humano.

Renaciendo sentimientos,
que daba por muertos.

Iluminas mis sombríos días,
tan sólo compartiendo un cruce de miradas.

Dulces labios,
ojos en llamas.

En noches de luna llena,
robaste versos al poeta.

Me atracaste sin aviso,
cuando te vi de improviso.

Seremos fuego y tormenta.
Algún día, prenderemos la mecha.




domingo, 25 de noviembre de 2012

Pongamos que hablamos de mi


Esperpento de hombre con sombrero,
ridícula marioneta de escenarios dantescos.

Distorsionada sensación de valores,
tortura en forma de reflexiones.

Figurante del pasado,
amante de la esperanza.

Loco por las miradas,
creyente en brujas y hadas.

Solitario pensador,
insaciable lector.

Ajeno a la vida real,
vive con sus normas.



martes, 20 de noviembre de 2012

El canto de la colilla



La melodía que escribo
es lenta y triste,
con sus fortes y sus pianos,
es el cantar del pájaro triste
que quiere volar,
pese a las rejas frente al mar,
él vive para escapar
de su jaula en soledad.

Alma libre condenada
a no creer en la esperanza,
a ver la realidad,
mientras luces iluminan
hacía falsos actores,
danzando en un escenario.

Escuchando esa armónica,
en manos de un vagabundo,
resucitaré de nuevo en el mundo,
importandome tan sólo los segundos.

Siendo el humo,
de la colilla abandonada,
viajaré entre el aire,
bailando entre perfumes,
donde todos sean nadie.

Respiro y exhalo,
se me va la vida,
reclamo mi alegría
que sigue escondida,
quizá se halle perdida,
o me la cruce ayer,
pero si no sabes qué buscas,
tampoco lo puedes ver.



domingo, 11 de noviembre de 2012

Éxtasis


Gimiendo éxtasis,
expulsando demonios del alma,
acompañandose de caladas
y era ese su retrato,
humo y pasión,
en su cuarto.

Sonaba a frenesí,
tocando las teclas
con sus dedos,
produciendo un ritmo bello,
acompasado con silencios.

Sola en la cama,
gritando sonetos,
sobre fantasías de cuento,
mientras ella, se acariciaba por dentro.

Incendió las sabanas 
con fuego
porque por dentro llevaba,
llamas de hielo.

Siguió con su danza,
de la madrugada,
dibujando el amor
bajo su vientre,
hasta llegar al final.
Donde ya no importa nada.





domingo, 4 de noviembre de 2012

Atrapados en un rascacielos


En las alturas de un edificio,
rodeados de trajes,
a metros del suelo,
vive el pueblo obrero.

Acorralados y sin salidas
la  única salida, 
supone el fin de la vida.
Los silenciados asesinatos,
del sistema capitalista.

Sin casa y sin hogar,
sin lugar donde trabajar,
pasan los días, se esfuman,
como el humo de esta colilla.

En las alturas de un edificio,
hay pobres y no ricos,
hay estudiantes y hay padres,
hay abuelos y hay enfermos,
gente corriente, son una cifra,
"son los nadie, los hijos de la nada".

Pueblo que cree vivir un sueño,
por estar más cerca del cielo,
piensan que son libres,
pero están atrapados,
están condenados 
a ser  esclavos del dinero.

En lo alto del edificio,
viven al borde del precipicio,
sin alzar la voz por miedo a la caída,
sin moverse mucho,
por no tropezar.

Nosotros estamos atrapados en aquel rascacielos.