jueves, 10 de enero de 2013

Pinceladas de vida



Rodeado de nada,
tumbado en la cama
notas musicales y caladas,
que le mantienen en el mundo real.

Mira el abismo al que se acerca,
sólo, por una carretera estrecha,
no quiere salvarse,
acelera.

El abismo era él mismo,
cómo derrotarse...
Lo mejor alejarse.

Perdió la cordura,
enfermó de locura.

Decía que sabía volar,
que desde arriba, eramos insectos,
minúsculos objetos,
que conocía a los titiriteros.

Decía que él sólo era un reflejo
imaginario, un sueño,
producido por un delirante espejo.

A menudo hablaba con la luna,
le susurraba a las estrellas
y caminaba junto a ellas.

No dormía, soñaba.
Soñaba despierto,
vivía dormido.

Con su último aliento,
recitó estos versos.


Que él no estaba loco, que los locos, eran ellos.

4 comentarios:

  1. Locura... Cordura... Son conceptos establecidos socialmente, a veces es mejor estar loco que vivir en la total apatía de este mundo en el que estamos.
    Muy bonito, muy visual... :)

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    1. La locura puede ser un buen refugio para este mundo ;)

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